Por qué el test te da menos de lo que tienes contratado
Es la pregunta más repetida, y casi siempre tiene la misma respuesta: lo que contratas es la velocidad que llega hasta tu router, no la que recibe tu portátil o tu móvil. Entre uno y otro está el wifi, y ahí es donde se pierde la mayor parte.
Una conexión de 600 Mbps por fibra puede quedarse en 200 o 250 Mbps por wifi a dos habitaciones del router, y eso no significa que tu operador te esté engañando. Influyen la distancia, las paredes —el ladrillo y el hormigón son demoledores—, la banda que uses (la de 5 GHz es mucho más rápida pero atraviesa peor), la antigüedad del router y hasta cuántas redes wifi de vecinos tienes alrededor compitiendo por el mismo canal.
Cómo saber si el problema es tu línea o tu wifi
La prueba definitiva es sencilla: conecta el ordenador al router con un cable de red y repite el test. Si con cable te da la velocidad contratada, tu línea está perfecta y el problema es el wifi — cambia de banda, acerca el router o plantéate un repetidor. Si con cable también sale baja, ahí sí tienes motivo para llamar a tu operador.
Otro clásico: haz el test sin nada más descargando. Una actualización del sistema, una copia de seguridad en la nube o alguien de casa viendo vídeo se comen el ancho de banda y falsean la medida.
Si vas a reclamar
Una sola medida no sirve de nada. Haz varias medidas con cable, en días y horas distintas, y apunta los resultados — el historial de esta página te sirve para eso. En España la normativa obliga a los operadores a informar de la velocidad mínima garantizada, que suele ser bastante menor que la anunciada: mírala en tu contrato antes de reclamar, porque es la cifra que cuenta.